Cuando lo digital también abre puertas: la experiencia de InDiCo.

Pedir cita médica, buscar empleo, realizar una formación, comunicarse con una administración o acceder a información de interés: muchas de las actividades cotidianas pasan hoy por una pantalla. Sin embargo, no todas las personas parten de las mismas oportunidades para desenvolverse en el entorno digital.

Desde esta realidad nace InDiCo, un proyecto europeo en el que participa Fundación Ramón Rey Ardid y que busca que las personas con dificultades de aprendizaje puedan desarrollar, demostrar y ver reconocidas sus competencias digitales.

La iniciativa parte de una idea sencilla pero esencial: la inclusión digital no consiste únicamente en tener acceso a un dispositivo o a internet. Requiere apoyos, formación adaptada, profesionales preparados y herramientas que respeten los distintos ritmos y formas de aprender.

Aprender, acreditar y participar

Momento del proyecto InDiCo.

InDiCo trabaja con personas con dificultades de aprendizaje y con los equipos profesionales que las acompañan en itinerarios de formación, inclusión y empleo. Su propósito es facilitar el aprendizaje de competencias digitales básicas y ofrecer vías para evaluarlas y validarlas.

El proyecto se inspira en el marco europeo DigComp, pero lo adapta para hacerlo más accesible y útil en contextos de inclusión. Así, desarrolla estudios de situación, un catálogo de competencias digitales básicas, herramientas de evaluación, materiales formativos y recomendaciones dirigidas a mejorar las políticas de inclusión digital.

No se trata solo de aprender a utilizar una herramienta tecnológica. Se trata de poder participar con mayor autonomía en la vida social, formativa y laboral.

Cooperar para crear soluciones transferibles

La práctica se desarrolla mediante una alianza europea formada por entidades especializadas en inclusión, educación y empleo. Esta colaboración permite compartir conocimiento, probar los recursos en diferentes contextos y generar materiales que puedan utilizar otras organizaciones.

Uno de sus principales valores es la combinación entre investigación, diseño de herramientas y pilotaje. Los recursos se construyen teniendo en cuenta las necesidades reales de las personas destinatarias, evitando soluciones estandarizadas que no contemplen la diversidad de capacidades y apoyos.

Lo que deja la experiencia

InDiCo ha reforzado la capacidad de las entidades sociales y educativas para acompañar procesos de aprendizaje digital más inclusivos. También ha puesto de relieve que las competencias digitales pueden convertirse en un factor de autonomía y empleabilidad cuando se trabajan desde una metodología accesible y centrada en la persona.

La experiencia confirma tres claves: adaptar los contenidos y ritmos de aprendizaje, contar con profesionales formados y conectar a las entidades sociales con el ámbito educativo y laboral.

Porque avanzar en inclusión digital significa también asegurar que nadie quede fuera de las oportunidades que ofrece una sociedad cada vez más conectada.

📄 Consulta la ficha completa de la Buena Práctica: https://www.redisem.es/wp-content/uploads/2026/07/ISEM-ficha_de_bbpp_Rey-Ardid_INDICO.pdf

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