Las investigaciones sugieren que los comportamientos y hábitos de un estilo de vida saludable promueven la salud mental y el bienestar. También pueden utilizarse tanto para prevenir como para tratar afecciones de salud mental, como la ansiedad, la depresión, los trastornos del espectro bipolar, el trastorno de estrés postraumático y los trastornos psicóticos.